A pesar de representar el 39 % de la mano de obra agrícola mundial, las mujeres sufren una discriminación significativa y se enfrentan a dificultades en la propiedad de la tierra y el ganado, el acceso a empleos seguros y de calidad, la igualdad salarial, la participación en los procesos de toma de decisiones y el acceso al crédito y los servicios financieros.
La conclusión es del informe La situación de las mujeres en los sistemas agroalimentarios, que llama a un compromiso mundial para abordar estas disparidades arraigadas con el fin de mejorar la seguridad alimentaria, impulsar la prosperidad económica y promover la igualdad de género en los sistemas agroalimentarios.
Hace hincapié en la participación de las mujeres en las oportunidades socioeconómicas y exhorta a todos los actores a subsanar las importantes deficiencias en la productividad y los salarios de las mujeres, y a trabajar para empoderar a aquellas que trabajan en los sistemas agroalimentarios.
Reafirma igualmente el compromiso de la FAO de centrarse más en la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, lo que incluye la promoción de marcos normativos dirigidos a abordar las normas sociales y las limitaciones estructurales, y utilizar en mayor medida enfoques transformadores en materia de género en nuestros proyectos y actividades de programación con vistas a fomentar el desarrollo rural inclusivo.
Además, otro informe reciente de la FAO, titulado “El clima injusto”, presenta un análisis exhaustivo de los efectos del cambio climático en las poblaciones rurales, centrándose especialmente en grupos vulnerables como las mujeres, los jóvenes y las personas que viven en la pobreza.
A partir de datos de 24 países de cinco regiones del mundo, el informe integra indicadores socioeconómicos con datos climáticos georreferenciados, lo que permite comprender cómo afectan los factores de estrés climático a los ingresos, la distribución del trabajo y las estrategias de adaptación. Se observa, por ejemplo, que un aumento de 1° C en las temperaturas medias a largo plazo se asocia con una reducción del 34 % en los ingresos totales de los hogares encabezados por mujeres, respecto a los hogares encabezados por hombres.
Al conmemorar el Año Internacional de la Agricultora en 2026, la FAO reconoce el papel fundamental de las mujeres rurales en los sistemas agroalimentarios mundiales y se compromete a abordar los desafíos a los que se enfrentan. A través de los esfuerzos concertados y la colaboración entre los Estados Miembros, las entidades de las Naciones Unidas, la sociedad civil, el mundo académico, el sector privado, los Pueblos Indígenas, las comunidades locales, las personas individuales y otros actores, el Año Internacional se esforzará por sensibilizar, aplicar medidas concretas y allanar el camino hacia sistemas agroalimentarios más eficientes, inclusivos, resilientes y sostenibles.