El precio del cacao está reviviendo los fantasmas del año 2024, con un repunte que ya supera el 134% desde los mínimos del año en los mercados internacionales, y de más del 70% desde que empezó el verano.
La materia prima ha vuelto a alcanzar los 6.600 dólares por tonelada, máximos de casi un año, con los principales productores del mundo enfrentándose, de nuevo, a problemas en sus cosechas.
Costa de Marfil y Ghana, el núcleo de la producción mundial de cacao, están sufriendo un clima complicado para la planta, con inundaciones, un nuevo brote de la enfermedad de la «mazorca negra», que tantos problemas ha dado en los últimos años, y para colmo, con la amenaza de la llegada del fenómeno climático El Niño en el horizonte.
Sin embargo, si en África El Niño será un problema para la cosecha de cacao, las disrupciones climáticas que genera el fenómeno climático (un aumento fuera de lo normal de las temperaturas del océano Pacífico, que genera lluvias fuertes e incluso torrenciales en algunas partes del planeta, y sequías en otras) se pueden celebrar en otra parte del globo: Argentina parece que va a ser un ganador inesperado por El Niño, gracias a las mejores condiciones climáticas que creará para las tres principales cosechas del país: soja, trigo y maíz.
La pesadilla del cacao
La calma en el mercado del cacao no ha durado mucho. Si 2024 fue el año más tenso que se recuerda para la materia prima, con repuntes que llevaron a los precios hasta el entorno de los 12.000 dólares la tonelada, y estas subidas no se corrigieron hasta que llegaron las caídas sostenidas a mediados de 2025, desde febrero de este año la tensión ha regresado a los precios del grano, y ya ha pasado de cotizar en los 2.798 dólares ese mes, hasta los 6.650 en los últimos días.
No se veían precios así en casi un año, y más que duplicar los precios en un periodo de siete meses confirma la seria amenaza que vuelve a existir en el mercado del cacao. Los motivos de la subida de 2026 son bien conocidos, ya que se está repitiendo la misma historia que generó el rally hace apenas tres años: la oferta, muy concentrada en una región concreta de África, está viéndose amenazada por unas condiciones climáticas muy malas para las cosechas.
La cosecha actual se ha visto castigada por un exceso de lluvias en los meses de mayo y junio, que favorecen el contagio de la enfermedad de «la mazorca negra», una plaga que ha azotado a las cosechas en África Occidental en los últimos años y que deteriora la producción enormemente. En julio y agosto, sin embargo, llegaron menos lluvias de lo normal y temperaturas anormalmente bajas, especialmente en agosto, otra fuente de estrés para las plantas que promete una cosecha por debajo de lo esperado en las próximas semanas.
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