La evolución de los mercados agrícolas en 2026 estará determinada por factores que incluyen la transición climática entre El Niño y La Niña, las políticas de biocombustibles en Estados Unidos, los ajustes comerciales entre China y EE.UU., y el persistente desbalance estructural en cultivos clave como el cacao.
Las proyecciones disponibles apuntan a una recomposición de la oferta global, con impactos heterogéneos entre grupos de materias primas. Los analistas observan que, a pesar de un entorno macroeconómico más estable en los países desarrollados, persisten riesgos en el frente climático, financiero y regulatorio.
En el caso de los fondos de inversión, se mantiene un posicionamiento defensivo frente a los commodities agrícolas, especialmente ante las señales mixtas de consumo y las correcciones en los precios internacionales tras los máximos de 2022 y 2023.