La regulación europea 1115 sobre productos libres de deforestación, una norma que exige que los productores demuestren que sus fincas no han sido objeto de deforestación desde el 31 de diciembre de 2020 para poder exportar a la Unión Europea, pone un nuevo desafío a los productores de cacao dominicanos.
«Todo productor que no pueda demostrar eso no podrá exportar a Europa«, advirtió Eduardo Contreras, economista y coordinador del proyecto Cacao Trade, una iniciativa impulsada por la Junta Agroempresarial Dominicana y la Fundación Cureza para preparar al sector ante esta nueva exigencia.
Contreras destacó que Europa representa el 43 % del mercado mundial del cacao, y que la República Dominicana tiene una posición privilegiada gracias a su producción orgánica certificada y su modelo de cultivo bajo sombra, prácticas que favorecen la sostenibilidad ambiental.
«El país tiene una gran oportunidad, porque aquí el cacao se cultiva, en su mayoría, de forma sostenible. Solo debemos demostrarlo, certificarlo y verificarlo», subrayó.
La normativa europea, que entrará en vigor este 2025, requerirá la trazabilidad completa del producto. Esto implicará la implementación de sistemas de monitoreo geoespacial y documentación detallada del origen de cada lote de cacao.
Para el ciclo 2025-2026, que comienza en octubre, se proyecta un incremento de entre 15,000 y 20,000 toneladas en la producción nacional.
No obstante, indicó que se prevé una estabilización de los precios a medida que el mercado se recupera del reciente desabastecimiento.
«El reto es aprovechar los buenos precios actuales, pero también mejorar los niveles de rendimiento por finca. Así podríamos incrementar el valor exportado no solo por precio, sino por volumen», afirmó Contreras.
De acuerdo con el proyecto Cacao Trade, en el año cacaotero 2024, que inició en octubre de 2023 y finaliza en septiembre de 2024, esta agroindustria generó ingresos por 399.5 millones de dólares en divisas al país.