Apicultura, con una ley obsoleta que no permite avanzar al sector

En 2015, se intentó revitalizar la apicultura con la creación del Clúster Apícola Dominicano, respaldado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)

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La apicultura, que es el arte de la cría de abejas para la producción de miel y otros productos derivados de la colmena, ha tenido una trayectoria fluctuante en el país, con éxitos y fracasos.

Este importante subsector para la producción agrícola, tiene la Ley 62-74 obsoleta que no lo deja avanzar.
En décadas pasadas, el país se benefició de la presencia de instituciones que desarrollaron la apicultura industrial y que trajo innovaciones, como la introducción de “colmenas langstroth” y equipos modernos de extracción de miel, que sustituyeron la producción en barriles y la extracción manual.

Ese período marcó un auge en la producción de miel, impulsado por una floración abundante y una infraestructura técnica que permitió una apicultura más eficiente y menos artesanal, afirma César Rosado, productor de miel y fundador del Clúster Apícola Dominicano.

Esta fase, explica, marcó un auge en la producción, impulsado por una floración abundante y una infraestructura técnica que permitió una apicultura más eficiente y menos artesanal.

No obstante, Rosado narra que la caída de esas instituciones dejó al subsector en una etapa de estancamiento y letargo. La falta de apoyo técnico y de recursos dejó a muchos apicultores sin el soporte necesario.

Así, asegura, la situación empeoró cuando varios proyectos prometedores, como la capacitación continua a través del Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (Infotep) y la lucha contra la adulteración de miel, fueron abandonados debido a cambios administrativos y falta de financiamiento.

Intento de revitalizar

En 2015, se intentó revitalizar la apicultura con la creación del Clúster Apícola Dominicano, respaldado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), a través del Consejo Nacional de Competitividad (CNC).
Este proyecto incluyó la capacitación de técnicos y la instalación de apiarios demostrativos en diferentes regiones.

Sin embargo, la falta de continuidad y apoyo institucional limitaron el impacto de esas iniciativas. “Este subsector enfrenta diversos desafíos”, dice Rosado.

Refiere que uno de los proyectos más destacados, es el de reforestar con árboles melíferos, lo que permitiría a los apicultores acceder a áreas protegidas.

Asegura que ese proyecto tiene el potencial de aumentar la producción de miel, mejorar la calidad del producto y contribuir a la conservación ambiental.

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