El índice de precios de los alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) se situó en febrero de 2025 en un promedio de 127,1 puntos, es decir, 2,0 puntos (un 1,6 %) por encima del nivel revisado de enero.
Mientras que el índice de precios de la carne permaneció estable, subieron todos los demás índices de precios; los aumentos más importantes registrados fueron los del azúcar, los productos lácteos y los aceites vegetales.
El índice general se ubicó 9,7 puntos (un 8,2 %) por encima de su nivel de hace un año, aunque se mantuvo 33,1 puntos (un 20,7 %) por debajo del nivel máximo alcanzado en marzo de 2022.
El índice de precios de los cereales registró en febrero un promedio de 112,6 puntos, con un incremento de 0,8 puntos (un 0,7 %) desde enero, pero se mantuvo 1,2 puntos (un 1,1 %) por debajo de su nivel de febrero de 2024.
Los precios del trigo para la exportación aumentaron respecto del mes anterior, motivados por la mayor limitación de la oferta interna en la Federación de Rusia, lo cual restringió los volúmenes de las exportaciones y desplazó la demanda a otros países proveedores, añadiendo una presión alcista sobre los precios mundiales.
La preocupación por las condiciones de cultivo desfavorables en los Estados Unidos de América, algunas partes de Europa y la Federación de Rusia contribuyó a la subida de los precios. Los precios mundiales del maíz prosiguieron su tendencia ascendente en febrero, fundamentalmente a causa de la reducción estacional de la oferta en el Brasil, el empeoramiento de las condiciones de cultivo en la Argentina y la fuerte demanda para la exportación del maíz de los Estados Unidos de América.
En cuanto a otros cereales secundarios, los precios mundiales de la cebada y el sorgo también aumentaron. Por el contrario, el índice de precios de la FAO para todos los tipos de arroz disminuyó un 6,8 % en febrero, al ejercer una presión a la baja en los precios la abundancia de suministros exportables y la débil demanda de importaciones.